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Escuchaba su voz y volví a recordarle, miraba la foto que ahora se hace realidad y sentía mucho cariño hacia la persona que se entregaba en una conversación sincera como si hiciera dos días que no nos habíamos visto, en esa mirada que yo recibía por los hilos de un teléfono que aún mantiene el contacto con la tierra.
Es verdad que aquella conversación se hizo realidad por la voluntad de quiénes ya hemos comprendido lo pasado, por una familia que ha vuelto a encontrar el hilo que se había perdido para conectar aquellos abrazos de quiénes hemos viajado sin mirar atrás, de unos años que han recordado que siempre la familia está en este lado.
Lo importante de estos últimos días es conocer que mi tía está viva, que puedo aún volver a colocarme frente a ella para recordar los años en que de niño la ensuciaba su cocina, en que jugaba con esos hijos que ahora desde su paternidad me encuentran sencillamente sincero de haber podido emprender este movimiento de cariño hacia sus olovidados compañeros de juegos.
Ahora se escribe el futuro, ese lugar pendiente de producirse en un momento en que unas horas que podamos restar de esos días que entre semana estamos destinados a llenar con las obligaciones que debemos realizar, y ya esparamos esa primera cita para fundirnos en un abrazo del que seguro volveremos a dejarnos la nueva foto para ese marco vacío que esta esperando.
Un gracias inmenso se está fabricando en este laboratorio donde las lágrimas han construido un sentimiento, donde la alegría de poder entender que somos los mimos que hace años enredabamos a unos mayores en los juegos que nos permitían haber llegado hasta estos momentos en que nuestra madurez ha conformado el presente que ahora estamos viviendo.
Es un momento donde la historia de una familia vuelve nuevamente dejarme frente a frente a quiénes han podido entender las palabras que en un momento nacieron de esta sencillez que ahora me abre la puerta de volver a entregarme a esas horas que serán deliciosamente tiernas y cariñosas.
Gracias Mari Tere y Jose Antonio porque en este momento podemos mirarnos nuevamente a la cara sin recordar algo que ya no existe, un pasado en silencio, pues el presente se escribe en los emails que ahora circulan en un ida y vuelva para recordarnos que estamos nuevamente juntos.
Miguel José
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