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Comienzo estas líneas aceptando todo cambio, toda enseñanza que desde la experiencia guardo como sabiduría, siempre dentro de la línea de mi vida, de la sencillez de unos labios que pueden experimentar el amor en toda forma humana y divina.
Acepto que ahora quiero separar mi vida de aquél camino que nos unía en un proyecto que ya se terminó, que las flores y plantas que sembramos ahora ya han salido de las macetas y comienzan a volar para sembrar nuevas semillas que hagan avanzar a encontrar su propio camino.
Este es mi camino y ahora ya no lo vivo contigo, es mas, lo vivo en la libertad de saber a donde voy, a encontrarme con lo que es mío, a aceptar todo aquello que hace de mi Ser un hombre de verdad, no un adolescente con muchos años en la espalda de aguantar o de dominar, de soportar o humillar, de concebir que pude cambiar para ajustarme a lo que mi alma me escribe en las líneas de un corazón inmenso.
Cada mirada hacia aquel pasado me trae recuerdos que envueltos en una burbuja de amor, en un globo que rodea todas aquellas vivencias, puede volar a un cielo azul, caminar entre las nubes y subir hacia un universo lleno de globos que han partido hacia una nada, hacia un todo, para caminar por el no tiempo, por ese espacio que no cuenta, para guardarse en aquellos archivos que el propio mundo guarda en su entrañas.
Acepto una separación que no se hacer, pero siento la senda que he de caminar y recibo la enseñanza, hablo poco para poder concentrar la energía en actuar, en atraer aquellos pensamientos que me hagan poder recoger la felicidad en esta vida llena de regalos.
Regalo es aquello que merecemos por ser nosotros mismos, por dejar que el alma pueda abrir las puertas que le cerramos casi al nacer y que pueda coger los mandos de un destino que ya está escrito y solo falta por ponerle páginas y fotos de aquello que ya está decidido, aunque podemos siempre recogernos en el libre albedrío y cambiar de vía en cualquier momento.
Somos conscientes, soy consciente, sois conscientes de que borramos todo texto de nuestro pensamiento, dejamos en blanco una mente que ahora graba en arcilla aquello que hemos recibido de nuestros padres, de nuestros hijos, de aquellos abuelos que nos daban la razón cuando escondíamos un caramelo, de unos nietos que seguro serán la continuación de una vida que no termina nunca.
Acepto los momentos en que no se actuar, aquellos en lo que actúo como he de hacerlo, incluso en los que no me se defender y en los que puedo controlar aquellos pensamientos negativos que se borran cuando el amor que sale de aquél sentimiento puedo degustarlo en la barra de un futuro que pronto habrá pasado sin esperar a que se haga pasado.
Miro mis ojos, escucho los latidos del corazón, miro mis manos, enciendo la luz y veo que ya me había reflejado en ese espejo que no deja sombre, junto a los ángeles y seres que me acompañan en este viaje hacia la eternidad, un viaje hacia la luz.
Miguel José
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