MI DESPERTAR
MIGUEL JOSE


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Septiembre del 2007


MI DESPERTAR - 30.9.2007

¡Hola Hermano!

 Es verdad que estamos ciegos cuando nuestra personalidad insiste en ver las cosas de una determinada forma. Es verdad que estamos ciegos cuando describimos un hecho desde nuestro prisma, desde nuestro color, y nos perdemos la belleza del conjunto si la viéramos sin poner ningún elemento entre medias.

 Ayer te reconocí queriendo amarme, me fijé como tu alma estaba a mi lado y muy cerca, pero había un impedimento muy fuerte que sujetaba tus piernas contra el suelo, contra esa tierra que tiraba muy fuerte de tu figura.

 Las situaciones que creemos vivir, no son ciertas en una observación completa, sino que nosotros le colocamos un determinado marco para creer que son de una determinada manera.

 Las relaciones las creemos ciertas desde nuestra verdad, pero en realidad, desde la objetividad de cualquier observador, nos damos cuenta que no son ciertas. Son distintas, incluso alguien que creías que te odiaba resulta que su alma te ha amado siempre, incluso en aquellos enfados que no tenían explicación.

 No se si ayer entendí, tampoco me importa, incluso me da igual lo que haya vivido hasta este momento. Es parte de un proceso personal donde mi actuación en este teatro de la vida es tan importante que todos esos actos, todos esos capítulos que en esta vida he representado, no me arrepiento de ninguno de ellos.

 Es igual todo lo que no parezca como yo lo he vivido, da lo mismo, paso de todo, porque en mi interior, mi alma, es la verdadera imagen de mí mismo. Y el alma es tan poderosa, tan inmensa que no me cabe en todo el perímetro de mi vida, incluso de esa vida multidimensional.

 Con estas líneas quiero decirte Vicente, ante el mundo y sobre todo, ante mí mismo, que tu historia no es la mía, que te doy las gracias por todo lo que me hiciste, que tú vivías tu historia y que yo vivo la mía, y agradecerte todo lo que he recibido de ti y te devuelvo todo lo que tú me has dado.

 Siguiendo el orden familiar, te respeto, te reverencio y te doy todo mi amor, pues tú alma me lo dio en todo momento, incluso ahora después de tu partida. Hoy siento tú verdadero amor, tu verdadera pasión por mi Ser. Hoy te digo que tu historia es solo tuya y que muchas gracias por haber compartido tu papel de hermano mayor, de un hermano que ha actuado siempre desde el corazón, a pesar de tu papel dentro del orden familiar.

 Yo me inclino ante ti, te pido perdón y ahora mismo vuelvo a vivir mi vida tan y como yo la siento en estos momentos, una vida de libertad, de paz, de amor y de sinceridad conmigo mismo, con este alma que te ama desde el amor universal, desde el amor de un hermano, tu hermano....

                                                  Miguel José

Por Miguel José - 30 de Septiembre, 2007, 18:15, Categoría: MI Despertar
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MI DESPERTAR - 29.9.2007

Hay un momento especial en este momento que no quiero dejar escapar y que se refiere a lo que estoy viviendo en estos instantes de mi vida, donde no voy a centrar muchos esfuerzos ni tampoco poner grandes metas.

 Estoy en la etapa que se mide por los sentimientos, por esos lugares que voy visitando y que me van enriqueciendo dentro, que me dejan tantos aprendizajes y tanta sabiduría, que me transportan a las épocas de donde provienen y a las batallas que allí transcurrían.

 Caminando sobre nuestros propios pies, andamos los metros suficientes para poder contemplar como los decorados se van moviendo en la velocidad que empleamos, en los medios que utilizamos para desplazarnos de un lugar a otro.

 Al volar en un avión, sentimos la altura sin necesidad de mirar hacia abajo. Al volar sobre un montón de acero nos damos cuenta de que todo en cada momento es diferencia, ya que nadie se ha parado a pensar como una masa tan enorme puede desplazarse tan ligeramente sobre las nubes.

 Al navegar sobre otra masa de acero, que no se sumerge por entero en el fondo de las profundidades marinas, añadimos otro enigma a cuanto hace posible que flote, que se mantenga por encima de unas aguas difíciles de navegar.

 Al darnos cuenta de todo aquello que nos rodea, que simplemente utilizamos para nuestro provecho, para que los desplazamientos se hagan de forma diferente al caminar o andar sobre un animal kilómetros y kilómetros de ansiada espera sin ver como el paisaje cambia tan repentinamente.

 Los decorados que dejamos atrás son siempre los mismos que reconocemos cuando volvemos a nuestro regreso, es volver a ver la película al revés, pero con otros personajes u otras luces que completan el mosaico.

 La grandeza de andar, de pasear, de caminar radica en la posibilidad de no pensar, de no entender aquello que no tiene una explicación científica, pero que nuestro corazón acepta pues es el medio donde puede reencontrarse con todo aquello que queda escondido dentro de nuestro cuerpo.

 Al entender a dar los primeros pasos somos conscientes de que algo nuevo está por suceder, que algo está llamando a nuestra puerta y que algo nuevo está dándonos la fuerza necesaria para que al conocer lo inexplorado podamos utilizar el medio que más a nuestro alcance suponga más rapidez para conseguirlo.

 El Amor es quizá, el medio más rápido para ir de un alma a otra sin necesidad de parar en otras estaciones que nos impliquen otras necesidades. El Amor llena los espacios que en nuestro devenir diario puedan dejar de completar las memorias completas de mensajes, llamadas e informes sobre todo aquello que debemos de contemplar.

 Hoy medito y comprendo todo aquello que no he sido capaz de ver, aunque muchas veces no sea cierto, pero que en el transcurso de escuchas y miradas puedo llegar a reconocer que se actúa de una forma aprendida y como un medio de poder defendernos de todo aquello que nunca nos va a atacar.

 Hoy mi guerra está decidida a todo aquello que me rodea y que no es agresivo, pero sí dañino pues es el estado natural de una mente trabajada en el miedo y en la inseguridad y por tanto, todo el esfuerzo de quitar subyace en la resaca de lo guardado en secreto en el baúl de unos recuerdos que ahora hemos de comprender.

 Un canto a la vida significa libertad, un canto al mundo significa amor, un canto a todo lo que nos rodea es aquello que desde la interioridad de unos sentimientos dejo salir en este despertar en una mañana de un último sábado del mes de Septiembre, donde comienza a llegar el otoño de unas hojas recién preparadas para sembrar los caminos de la libertad....

Miguel José

Por Miguel José - 30 de Septiembre, 2007, 18:10, Categoría: MI Despertar
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MI DESPERTAR - 28.9.2007

La salud de un cuerpo físico da felicidad.

La enfermedad en un cuerpo físico da experiencia.

La salud en un cuerpo mental da equilibrio.

La enfermedad en un cuerpo mental da inseguridad, inquietud.

La salud en un cuerpo espiritual da plenitud, amor.

La enfermedad en un cuerpo espiritual da desconcierto, sentirse perdido.

Todos los días de la vida en un personaje dejan las muestras de aquellos momentos que recibimos desde el sentimiento de haber comprendido lo que venimos a realizar en el teatro de marionetas que compone los musicales de nuestro desarrollo en el medio humano.

Los hombres y mujeres, que han sido mujeres y hombres en otros momentos, que ahora son ciudadanos de unos lugares inmensos, fueron en otras épocas los precursores de que ahora se esté en el momento presente.

El aprendizaje de una enfermedad terminal tiene dos posiciones, la de entender el mensaje y la de desconocer el origen. Ambas caminan en la misma dirección. Ambas significan que solo puede entenderse desde el comienzo de la reflexión a través de la meditación y la contemplación.

Siempre me he preguntado las consecuencias de todo acto y es verdad que cuando somos responsables de todo aquello que hemos convertido nuestro protagonismo en aquello que ahora nos rodea es cuando siento que verdaderamente la madurez está llegando a instalarse en mi vida.

Vida que me proporciona unos tiempos que no se miden por su extensión sino por su comprensión, por ver como no entiendo desde la mente porqué se han producido, sino por sentir que estoy en el momento oportuno de aquello que sucede.

El amor es la forma más sutil de conocer desde donde podemos empezar a saber, a conocer, a no explicar con frases o palabras lo que muchas veces no tiene explicación.

Es cuando dejamos de interpretar y solamente actuamos, somos libres respecto a lo que nos aconsejan o nos imponen, somos conscientes de que la única felicidad la recibimos desde nosotros mismos.

No soy feliz porque los demás me hagan la vida más hermosa, en realidad la vida me la hago hermosa yo mismo, yo soy el autor de la felicidad que día a día inunda mis momentos, mis intimidades, mis delirios y mis dolores.

Todo el mundo que nos rodea está ahí para complementar los rincones de todo acontecer, de todo discurrir, incluso aquellos que parecen no estar, puesto que el camino de la sencillez empieza donde la dureza de las situaciones que nos coloca en los días de calendario hacen que todo sea el experimento de aquello que no conocíamos.

Lo desconocido abre puertas, incluso son puertas abiertas que no hemos visto y por eso son desconocidas. El desconocimiento es causa de esclavitud, de dependencia, de no amor.

La conciencia abre todo lo que en otros momentos tiene una cerradura imposible de traspasar, puesto que el cerrojo no existe y mucho menos está funcionado.

Nosotros somos los que les ponemos cerrojo, llaves, alarmas anti robo, barreras, imposiciones, silencios, oscuridades y así conocemos otro mundo que desde el lado del amor nos es desconocido.

Amor a todo, Amor a todos, Amor al Universo, Amor a la Tierra. Es el lenguaje de aquellos que buscan fuera aquello que desde el amor de un silencio en una meditación fluye a través de unos canales que enchufan a la sinceridad de un corazón el universo o microcosmos que todos llevamos escondido en nuestro interior.

Bienvenidos al viaje, comienza la aventura.........

Miguel José

Por Miguel José - 28 de Septiembre, 2007, 10:42, Categoría: MI Despertar
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MI DESPERTAR - 27.9.2007

Hoy comienza el futuro, ese acontecimiento que todos estamos esperando para poder comprender por qué estamos en la situación actual, por qué esperamos. Es la palabra que define lo que será en cuestión de segundos, de minutos, de horas o incluso de días, meses o de años.

Es difícil plantearse el momento actual sin que nuestra mente se vaya de paseo a algún acontecimiento o historia que se publica en nuestra pantalla, en el lugar de la mente donde se ruedan las películas que nuestro consciente o inconsciente va incluyendo en nuestro guión de vida.

Los monólogos, los diálogos, los personajes que estarán junto a nosotros, los medios materiales y económicos que nos figuramos estarán disponibles, los lugares donde se desarrollará la acción, incluso los decorados de todo aquello que nos pertenece desde el momento mismo de la creación por nuestros pensamientos.

Ahora toca aquello que pensamos, creamos o simplemente nos imaginamos vivir, eso ahora es un tiempo pasado y lo que en la actualidad, en este segundo mismo, es recoger la semilla de un pensamiento que fue creado en el instante mismo de decidir a escribir en este lugar, en este espacio rodeado de tantos pensamientos que no fructificaron.

Solo uno fue el elegido, o quizás el que más fuerza tuvo y de esa manera ganó el premio de ser el que ahora elegimos desde nuestro libre albedrío para experimentarlo y conocer algo más de todo lo que nos rodea.

Los momentos en que todo esto pasa, son los momentos de todos los que nos rodean creando, pensando e incluso durmiendo. Pues en el sueño se encuentran los monólogos o diálogos que luego se unirán a los sentimientos que conformaran el todo.

En la nada todo se creó desde un simple movimiento, un simple pensamiento de que podría suceder aquello que simplemente dejo de dormir y pasó al momento de su liberación. Es la creación en estado puro, en un estado en que no hay influencia de nada, incluso de cualquier simple obstáculo que aún no existe.

Desde el despertar de ayer que aún no está publicado, la situación del momento en que me encuentro actualmente es la de estar quieto, parado, en un instante en que no he de hacer nada.

Parece simple, pero la verdad es que la quietud, la contemplación, unida a una meditación activa, una meditación continúa observando lo que mi cuerpo siente, lo que sucede cuando camino, lo que me acontece desde el exterior, es una simple experiencia de comprender que estoy en el momento justo y en el lugar oportuno.

Plantead estos momentos como el tiempo en que todo se recoloca, todo sale desde nosotros de una forma distinta, desde el fondo de un corazón que ahora está sintiendo una energía distinta, un lugar en el mundo actual donde todo parece que se va a caer, donde los escenarios son mostrados en los telediarios de las televisiones como el principio del fin del mundo.

No, no es el fin del mundo, nunca lo ha sido y nunca lo será. El final no está cerca ni lejos, el final lo creamos nosotros, lo intuimos desde el momento en que nos dejamos influir por lo que desde el exterior nos hace sentirnos mal, por todo aquello que escuchamos desde la mentira, el odio, la manipulación, y todo lo negativo que intenta manejarnos dentro de un mundo de miedo y corrupción.

Salgamos todos los días a la calle, a esas plazas y avenidas que repletas de seres humanos, crecen y se multiplican, y sigamos unidos a nuestro corazón, a aquellos seres que nos miran sin saber quiénes somos, a todos los que nos rodean en el metro, en el autobús, en un cine, en un avión, porque todos somos iguales, todos somos uno y cuando falta alguien en ese puzzle inmenso siempre estará incompleto.

Cada uno somos uno y todos también son uno. Uno y todo es la mezcla perfecta para entender el milagro de la vida, el milagro de que cada mañana aparezca un escrito diferente, un sol diferente, una fruta diferente.

Observa todo lo que a tu alrededor no das importancia, y verás el milagro de la creación, y si tienes dudas puedes ver cada mañana al levantarte a Dios. Solo tienes que mirarte al espejo.

Miguel José

Por Miguel José - 27 de Septiembre, 2007, 12:12, Categoría: MI Despertar
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MI DESPERTAR - 26.9.2007

Un cuaderno en blanco es un espejo donde el alma puede dialogar con el corazón.

Un cuaderno en blanco representa el alma en estado puro, donde no hay nada que aún pueda haber ensuciado o manchado ningún rincón de aquellas hojas guardadas entre aquellas portadas de colores.

Un cuaderno en blanco nos da luz, nos da transparencia, no ilumina a poder representar en él un dibujo, un escrito, una receta o el comienzo de algo que quizás mañana no continuará.

Un cuaderno en blanco es el comienzo de una aventura.

Un cuaderno en blanco es revivir una historia sin haberla plasmado todavía en una versión corregida o aumentada, o una versión que ni siquiera tiene traducción.

Un cuaderno en blanco representa el inicio de una empresa, de un proyecto, de un cuento en breves palabras.

Un cuaderno en blanco me recuerda a ti, a quien en este momento comparte mi vida en cualquier lugar.

Un cuaderno en blanco será siempre un lugar donde la creatividad comience a desarrollar el momento más dulce que nadie pueda experimentar.

Un cuaderno en blanco inicia este despertar, ahora solo sigue siendo un cuaderno con un profundo sentimiento de encontrar los momentos perdidos en unas hojas escritas con la palabra que nos dirige en unos pensamientos de sinceridad, paz, amor y libertad.

Miguel José

Por Miguel José - 26 de Septiembre, 2007, 23:20, Categoría: MI Despertar
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MI DESPERTAR - 25.9.2007

La mañana ha nacido soleada, la calle está en silencio, los árboles se acercan a la ventana, los pajarillos en su amanecer no han hecho ruido, los gatos cruzan la calle en silencio, los vecinos no han encendido sus diálogos, los coches han partido en la oscuridad de las primeras luces.

El verano que comenzaba el primero de julio da sus últimos días en la espera de un reiniciar una nueva temporada, un  nuevo otoño cargado de hojas que limpiar, de ramas por cortar, de fríos por sentir, de lluvias por caer.

El mes de Octubre se acerca, está en nuestra espalda, la luna se engrandece ante las noches frías. El Sol nace menos caluroso, los rayos no queman con la intensidad de esas noches de verano.

El Otoño que tantos momentos íntimos deja, que tantos momentos de recuerdo nos abre, que tantas historias vuelven a nuestra retira, ahora comienza a darnos la fuerza, el sentido, la orientación de que nuestro camino vuelve a colocarse adecuadamente.

Las nubes acarician las montañas, las golpean en días de lluvia, en fuertes cascadas de un agua necesaria, pero que desborda muchos sentimientos que aún no han sido entendidos, de muchos momentos que no han recibido el conocimiento de por qué tuvimos que dejar nuestro cuerpo abrazar una noche en la playa.

La luna que se ha llenado de luz, que transmite su fuerza desde lo más alto, es la protagonista de muchas miradas, de muchos lugares escondidos desde donde se la ve, desde donde se la siente.

Desde un simple mirador, convertido en solarium en los momentos de luz y de Sol, dos seres se relajaban en unas tumbonas azules, como el color de aquel mar, para cada noche robarle a la luna una hora de tranquilidad, un momento que hace inolvidable el Amor a escondidas sobre un pedazo de tierra bañado por las aguas saladas de aquella isla.

Volando en un avión, la luna también nos acompaña, nos mira silenciosa esperando ser escuchada en los gritos de soledad. Las nubes hacían que el rumbo de aquel pájaro de hierro no despistaran al piloto, las manchas blancas iluminadas por aquella esfera blanca, hacían el camino de regreso a nuestros corazones.

Ahora, desde el sueño de unos días de mar, mis ojos reposan en estas líneas dejando un despertar cargado de ilusión, de Amor y de Paz.

Comienza el día en que todo vuelve a la misma casa, al hogar vacío durante el estío, a los momentos de soledad encontrada, a este espacio mío en que la meditación, la contemplación y la grandeza de mi Ser dejan esos instantes de haberme conocido un día más.

Gracias a todos por estar al otro lado, gracias por un día más de cada uno, gracias por todo aquello que me lleva y me deja su enseñanza, gracias por comprender aquello que yo aún no llego a ver.

Mi Despertar está cada día más transparente, más lleno de Amor, por Amor y desde el Amor. Os quiero.....

Miguel José

Por Miguel José - 25 de Septiembre, 2007, 11:50, Categoría: MI Despertar
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MI DESPERTAR - 24.9.2007

Otra etapa de mi vida se acaba, otro lugar me espera para continuar el viaje, otros amigos a quien recordar, otros momentos en que aprender situaciones nuevas, otra estación a la que acabo de arribar-

El Otoño es algo así como el comenzar a morir, el silencio de los días bajo la lluvia, bajo el comienzo del frío y el final del calor, los días se acortan y las noches se alargan.

Caminamos sobre lo que nosotros colocamos, sobre la creación de unos pensamientos que han madurado en la antesala de nuestra vivencia anterior.

El verano ha terminado, hace unas pocas horas que se ha marchado y nos ha dejado la piel más oscura, los días de relajación en una playa, en una montaña junto a un río, en unos lugares que no habíamos vivido durante el resto de las estaciones.

Andar sin volver la vista atrás es comprender que nuestro sentimiento vive en la realidad de los sueños, de eso que nuestro pensamiento no deja pasar, de eso que sabemos poder llegar a disfrutar.

La llegada a lo nuevo es igual a la salida de lo antiguo, aunque la diferencia de aquella está en el aprendizaje que nos ha dejado en la retina de nuestra canción.

Los sonidos del calor, los vientos del verano dejan siempre la huella de un Amor, de un nuevo amigo, de un grupo de personas que han coincidido en el lugar donde no pensábamos sería nuestro barrio.

Ahora comprendemos que fuera de las fronteras de nuestra calle, a lo lejos del umbral de la plaza que está detrás de nuestra casa, hay también vida, hay personas que piensan como tú, que viven como yo, que aman como él.

La vista hacia aquello que ahora se ha terminado, el recuerdo de aquellos momentos en que un beso o una canción nos deja el sabor de un Amor que no sabemos si tendrá fin o el fin habrá comenzado.

Hoy estoy preparando la maleta, la ropa, los zapatos, las direcciones de e-mail para añadir a nuestro chat, ese número de teléfono que ya nos sabemos de memoria.

Todo guardado simplemente en los recuerdos, en la nueva aventura que hará que todo aquello se olvide y que vuelva a nacer cuando una nueva llamada o un nuevo mensaje haga despertar el verano del dos mil siete.

Miguel José

 

Por Miguel José - 24 de Septiembre, 2007, 8:52, Categoría: MI Despertar
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MI DESPERTAR - 23.9.2007

Un lugar donde escribir un pensamiento es aquél donde el silencio es mirar, escuchar, sentir, amar. El mar es una extensión de agua que deja en la retina ka inmensidad de su figura, el contorno de litros y litros de un amor incondicional.

Cada momento en que sus aguas se posan en mi pensamiento escucho unos versos en el movimiento de aquellas olas. Es una forma de recibir su mensaje fuera de cualquier botella.

Hoy he recibido una sensación al mirar la extensión de un Mar, el Mediterraneo, que al bañar unos acantilados ya fragmentados por las mareas y las tempestades, va moldeando unas figuras en las rocas que nos ayudan a conocer cada lugar. Unas cuevas en los acantilados definen la cantidad de sal empleada en dulcificar sus contornos.

La Isla, un lugar rodeado por la inmensidad de unas aguas azules, aparece calmado. Son los terrones de una tierra que ha sobrevivido a la lucha de la fuerza del mar. Un lugar privilegiado que ha quedado fuera de aquél inmenso movimiento de olas.

Cuando veo la ralla del infinito, cuando siento que el cielo y el mar se funden en un abrazo sin límite, surge una figura en forma de nube que me indica que aquel final no es de verdad.

Desde lo alto de un mirador, no veo lo que el mar me trata de decir, pero escucho lo que en su música deja en unos oídos sordos. La concreción de algo que nos lleva dentro hace que el corazón interprete aquellos momentos desde la oscuridad de nuestro sentimiento.

Todo lo que mis ojos recorren son distancias inalcalzables para un paseo, para un momento en que sentimos que aquello se puede medir. El recorrido es sincero cuando aquello que tanto grita en la inmensidad de una Isla son la historia de unos antepasados que murieron en una batalla que fué ganada  o perdida, para darnos cuenta de lo que todos podemos ganar o perder en un instante.

Un poblado de hace miles de años nos acerca a nosotros mismos, a lo que un día fué el Ser humano y a lo que hoy sigue siendo el mismo Ser humano.

Casas, poblados, santuarios, fortificaciones son los mismos hace miles de años que en la actualidad. Los utensilios pueden ser diferentes, pero los escritos, los monumentos, los pensamientos son idénticos.

Cultura tras cultura son los mismos errores. Batalla tras batalla son las mismas consecuencias. Ciudades tras ciudades son los mismos modos de reunir a un grupo de personas para ser sometidos dentro de un mismo orden.

El mar nos mira desde su interior sabiendo que siempre estaremos en el otro lado, en un lugar donde no puede llegar, en aquel trozo de tierra inalcalzable para sus aguas.

La Tierra siempre está atenta a sus movimientos, a cualquier intento de derrotar a las torres que vigilan los acantilados, a tratar de invadir los lugares que las culturas habitan.

Hoy estoy en una Isla instalada sobre unas aguas tranquilas, bañada por los movimientos de unas corrientes de salinidad, rodeada por los faros que alumbran en las noches de silencio.

Esa Isla que cada mañana me hace despertar a un murmullo de gaviotas, a un sonido de película, a unas ruinas de aquellas batallas bajo unas nubes negras, bajo banderas de piratas intentando arrebatar un pequeño trozo de tierra para conquistar algún día todo el territorio que ilumina un Sol en una mañana de un casi cumplido verano.

Miguel José 

Por Miguel José - 23 de Septiembre, 2007, 4:03, Categoría: MI Despertar
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MI DESPERTAR - 22.9.2007

Nací para aprender, para experimentar, para comprender que todo lo que cada día nos va sucediendo son los apuntes que necesitamos para darnos cuenta de quiénes somos, de dónde venimos, de porqué nos acaricia la vida o por qué nos apuñala, de por qué los sucesos que van a lo largo del tiempo que pasamos desde nuestra llegada a nuestra partida son semillas de lo que recogemos después en el otro lado. 

El otro lado es la habitación a donde se muda el alma, a donde vuelve para purificarse, el lugar de los sueños, de esos sueños que nos hacen descubrir que en este juego de cada vida solo podemos llegar a comprender aquello que solo es nuestra representación por capítulos.

El despertar de cada ser humano es una forma de llegar al otro lado, de conocer el mecanismo de accionar la conciencia, esa gran memoria humana, ese lugar donde cada acontecer en nuestra rutina diaria solo es un paso más hacia el conocimiento.

Conocer es contemplar los hechos que nos marcan en cada instante sobre el tapiz de la vida. Conocer no es aprender, pero sí experimentar aquello que nos deja un registro en los momentos en que sentimos que aquello nos sucedió por alguna razón.

El ser humano, en la categoría de Dios, es la primera razón de la existencia de este mar de actores, del lugar donde las representaciones de una sola obra de teatro, es la obra maestra que cada alma lleva aprendida para el guión de su vida.

Reflexión es meditar sobre aquello que no tiene respuesta, es dejar unas manos acariciar unas teclas en donde las letras componen la música de las palabras. Una forma de poder recibir desde el interior de la sabiduría aquello que en el strees de unos días de lluvia no podemos ver ante el húmedo panorama que se construye desde el personaje que hayamos venido a interpretar.

Es la madrugada de nuestro despertar cuando comenzamos a estirarnos, cuando nos salimos del cuerpo que hemos venido a utilizar, cuando sentimos que todo lo que hemos vivido en un modelo humano es una parte muy pequeña de lo que realmente es nuestro Ser.

El mundo es una ficción, las calles, las ciudades, los países, todo lo que se representa ante nosotros, ante esos ojos de humanos, no es real. Realidad es aquello que percibimos con los sentidos, aquello que podemos tocar, oler, sentir, escuchar. Ficción es aquello que no podemos acercanos aunque estemos en ello.

YO SOY es la presencia de cada interior, la tremenda e inconcebible sensación que solo desde el corazón, desde el Amor, podemos ver sin materia, tocar sin piel, oír sin música, y oler sin ningún aroma conocido.

Miguel José

               

Por Miguel José - 22 de Septiembre, 2007, 10:22, Categoría: MI Despertar
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MI DESPERTAR - 21.9.2007

El Amor está en todo lo que nos rodea, en los límites de la realidad, en los confines de aquello que sentimos desde el preciso instante en que elegimos el camino de la verdad, de nuestra verdad.

Los hombres y mujeres que componen el ejército de la humanidad, son seres que han llegado a este planeta para comprender todo aquello que quieren experimentar, aquello que no han podido completar en otras vidas anteriores.

Sentados a la orilla del mar escuchamos las canciones de aquellos que han querido vivir en sus aguas. En lo alto de la montaña sentimos los murmullos de quienes pasaron por aquellos lugares.

El sentido de aquellos momentos que pasaron, el sentido de aquellos instantes en que una experiencia fué lo más importante, el sentido de aquella dirección lo determina el Amor que cada uno se permite sentir, que cada uno es capaz de entregar sin necesidad de recibir nada a cambio.

Es cierto que todos estamos unidos por el Amor, por esos sentimientos que dentro de nosotros brotan cuando vemos un niño, cuando un anciano nos da conversación, cuando una madre nos cuenta su parto, ese milagro de la vida que convierte un espermatozoide masculino en un nuevo ser humano.

Todos rodeamos con nuestros brazos esas ilusiones que convertimos en realidades, todos somos capaces de lograr aquello que hemos tenido en mente, todos somos Amor en cada una de nuestras formas de vida.

Las plantas nos enseñan, los animales lo ponen en práctica, la naturaleza se encarga todos los días de darnos esas lecciones que tendríamos que aprender.

El resultado es una vida plena de Amor, de sentir al humano, de vernos en la mirada del otro, de escucharnos en las palabras de ls otros, de tocarnos en la palma de unas manos hambrientas y sedientas de todo aquello que es el Amor.

Amarnos cada día a nosotros mismos, es la mejor lección aprendida que podemos desarrollar, sin copiar, sin apuntes, sin manuales, solo desde el sentimiento interior de aquello que llevamos guardado desde el momento mismo del nacimiento.

Hemos nacido a un mundo de Amor, pero somos ciegos y queremos probar todo aquello que se nos coloca en esas estanterías que es la vida. Al final es cuando nos damos cuenta que solo esa receta es la que nos completa y nos conduce a nuestro camino.

Cada día es una lección nueva que nos coloca el frente de nuestro barco, en la senda de aquella corriente de vida que decidimos en algún lugar de un universo inmenso, volver a vivir y compartir con todos.

Miguel José

Por Miguel José - 21 de Septiembre, 2007, 8:25, Categoría: MI Despertar
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MI DESPERTAR - 20.9.2007

Te levantas de la siesta y tu cuerpo parece un mar de carreteras, un lugar donde las líneas que marca tu espalda, tus piernas, tus caderas, la tripa que ahora no escondes, dejan al descubierto ese descanso merecido que tu cuerpo ha paladeado en la cama que ahora abandonas.

Tu mirada vidriosa, tus ojos casi rojos, tus palabras imposibles de entender, dejan que el retorno a la claridad sea pausado, tranquilo, sereno. Poco a poco la sensibilidad de tus sentidos va despertando.

Tus brazos en cruz señalan la rigidez de unos músculos que han estado mucho tiempo en una misma posición. Tu cabeza erguida deja una almohada dolorida en la presión que ejercía al sentarla en la posición deseada.

El caminar ya es más difícil, es sencillo colocar un pie y luego el otro, pero ahora la estabilidad hace que tengas que mirar tus pequeños metros que separan cualquier lugar de esta habitación.

Tu sonrisa deja abierta la sencillez que tu cuerpo ha sentido al cambiar de posición, al levantar ese cuerpo que ahora permanece en posición vertical. Son los momentos en que el descanso se siente más dentro, en que aquél cansancio que no nos dejaba pensar nos abre la ventana de un nuevo caminar.

Sientes la mirada de quien observa esas carreteras que se entrecruzan por tu piel, que descarrilan en las curvas de tu cuerpo, que bordean los límites de aquella carne que brota de unas sábanas blancas.

Esas sábanas que dejaron su marca en todo el recorrido que ahora tus manos acarician desde la libertad de poder acompañar los dedos en la mirada que los ojos bordean hasta donde no puedes alcanzar.

El amanecer de un nuevo instante, el comenzar a trazar esos nuevos caminos en los planos de aquellos sueños que te hicieron viajar por unos mundos que no sabemos que existen, dejan que tu instante en este mundo siga acariciando la realidad de lo que quieres.

El mar, la montaña, la ciudad, el pueblo, los llanos de una cordillera, los valles que amanecen en lugares no conocidos nos transportan a recorrer tu cuerpo, el precioso monte que acompaña al valle, la preciosa montaña que acompaña a tus sierras, hacen de tu despertar un lugar donde un beso puede recorrer un pequeño trazado sin resbalar.

Con estas líneas dejo que mis ojos hayan paladeado de placer un cuerpo que ha salido de debajo de unas sábanas, un cuerpo que ha amanecido tras el calor de una siesta, tras el silencio de unos momentos en que tu mirada y la mía habían conocido un instante de descando.

 Miguel José

Por Miguel José - 20 de Septiembre, 2007, 0:36, Categoría: MI Despertar
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MI DESPERTAR - 19.9.2007

El mar está en calma, no han venido las olas, el viento sopla fuerte, las nubes enladrillan un cielo azul claro, un velero va contorneando los acantilados tranquilos de una costa difícil de dibujar.

Siento frío en mi cuerpo, el viento lo empuja suave, el mar parece andar lentamente hacia su interior, la vida está parada en esta tarde tranquila junto a una piscina, un solarium casi apagado y unos cuerpos escurriendo esos rayos del sol que se cuelan por entre las cadenas de nubes blancas.

Desde la terraza del hotel la isla que deja su parte al descubierto se muestra en silencio, la costa está dormida en una siesta que concede un momento de placer, un instante donde la luz y la vida se juntan para comenzar un nuevo atardecer.

Mis ojos recorren cada palmo de terreno, cada trocito de mar, cada acantilado virgen, cada barquito chico que se acerca a su costa rocosa. No veo playas, todo el terreno que se expande ante mis ojos no deja esa arena fina en sus caricias a una tierra llana.

Todo lo que se abre ante mis sentidos es llano, al fondo se ve una pequeña cadena montañosa, pero apenas puede distinguirse altitud, puesto que aquí solo domina la latitud.

Es una isla chica, digamos que la intermedia entre sus hermanas, la que lleva ese nombre que indica que no es la mayor, que no es la gran isla que deja a aquellos que la sienten.

Es una isla en un mar, es un lugar que ese mar Mediterráneo baña todas las mañanas, todas las tardes, todas las noches con una brisa lenta, una brisa llena de calor. Humedece los contornos de una tierra que deja su arena a la fuerza de unas olas que la golpean en días de temporal, en días de lluvia intensa.

Menoría es una isla de la naturaleza, es verde por todos lados, a través de sus carreteras, a través de todo el recorrido que cualquiera puede disfrutar. La tranquilidad se acopla a todo ello, el silencio de una porción de tierra bañada por el mar.

Los ingleses en tres ocasiones dominaron la isla, dejaron su huella en ciudades como Mahón, enseñaron que su cultura podía permanecer en un pequeño lugar disperso por el Mediterráneo. Los franceses y españoles pusieron su sello en los períodos en que los británicos se marchaban.

Al final el tratado de Amiens, en 1802 puso fin a tanto destrono y culminó en la anexión a la corona española, momento en nació a un nuevo territorio. Fue aquel instante en que junto con sus hermanas Mallorca, la mayor, Ibiza, algo más pequeña y las dos infantas Formentera y Cabrera, consagraron la Comunidad de las Islas Baleares que ahora ocupa un puesto en un país llamado España.

 Miguel José.

 

Por Miguel José - 19 de Septiembre, 2007, 0:18, Categoría: MI Despertar
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MI DESPERTAR - 18.9.2007

Vivimos en un mundo abstracto, en un mundo donde las palabras se introducen en nuestro cuerpo para direccionar los pensamientos y desarrollar el programa instalado en nuestro interior.

Lo abstracto representa múltiples posibilidades de algo. Es como sentir que no queremos decir nada, o mejor, que no sabemos en un momento determinado expresar lo concreto de aquello que no podemos nombrar.

¡Tríame aquello! Es una expresión muy utilizada en el idioma que los castellanos hablamos en la geografía de España, para que alguien nos ayude a que un objeto, cosa o símil, llegue a nuestro alcance sin necesidad de trasladarnos físicamente hacia él.

La forma en que quien ha recibido la orden puede ser muy diversa, pero casi siempre sucede que sabemos que es lo que quiere decir la otra persona. Es utilizar la telepatía, la recepción de su mensaje claro, en lo oscuro de las palabras.

Si sentimos que lo que nos pide ya ha sido determinado muchas veces, comprendemos que nuestra mente está habituado a esta clase de lenguaje, a esa manera de entender algo que realmente otro sujeto que reciba esa conversación en imposible que pueda buscar eso o aquello.

Son costumbres, es decir, algo que se repite en el tiempo, en la forma y en la manera en que recibimos los mensajes. Todo ello acomoda al centro receptor de mensajes para que cuando una orden similar ulterior, pueda ser interpretada como el pan.

Estamos en la cocina y vamos a pensar en hacer un bocadillo porque tenemos hambre. La frase al compañero que está en la misma habitación, en el lado contrario y cerca del objeto sería: Acércame eso. Lógicamente sin el lenguaje de los signos, esto es, sin señalar el objeto.

El sujeto receptor mira al que le da la orden, el cerebro procesa el mandato y da respuesta inmediata para que sea entendida y así acciona el mecanismo para que el acto de tomar la barra del pan sea realizada por el cuerpo, por sus manos atrapando entre sus dedos el objeto solicitado, aunque con el nombre abstracto de eso.

El hecho de todo este razonamiento se deduce de la costumbre, de que somos animales que recibimos mensajes y por el hecho de repetir cada movimiento, acciona unos sencillos canales de repetición.

Al repetir creamos experiencia, esa experiencia que nos hace conocedores de eso que ha sido mencionado sin nombrarlo. Al comprender que nuestro cerebro, la mente que lo auxilia y la vista, somos capaces de emitir siempre las mismas respuestas.

Gracias por comprender que el lenguaje abstracto nos lleva a recibir dentro de nosotros la alquimia de transformar un mensaje sin sentido claro en una respuesta mecanizada en el interior de una costumbre de repetición.

Eso es lo que quería transmitir a ellos, porque aquello que no comprendía al principio es lo mismo que ahora sigo sin descifrar, sin nombrar porque no sé si esos que decían lo dicho son aquellos que antes no estaban ahí.

Miguel José.

Por Miguel José - 18 de Septiembre, 2007, 22:20, Categoría: MI Despertar
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MI DESPERTAR - 17.9.2007

Transmutar es hacer que una cosa cambie, que algo se transforme en aquello que pueda servir a un mejor destino. Ese modo de poder limpiar oscuridades en lugares en donde la luz es visitada muy de tarde en tarde.

Cuando nos levantamos por la mañana, nuestro cuerpo ha descansado sobre un colchón. Ese descanso ha completado el ciclo de reposo que nuestro cuerpo necesita cada día para poder recuperar la energía necesaria para el trabajo físico de nuestro ritmo de vida.

Es en ese espacio de tiempo cuando la limpieza que se produce en el interior de las células, en el interior de los órganos que tocan cada día la misma música, la misma entonación, para que aquél gran espacio físico pueda nuevamente volver a funcionar.

En el proceso interviene aquellos elementos que duermen al sentir que el cuerpo está trabajando. Cuando los músculos, los órganos, las extremidades se friccionan por le movimiento, aquellos encargados del engrase y puesta a punto vuelven a recogerse y esperar la hora del descanso.

Cualquier descanso es válido para que salgan a funcionar, para que, herramientas en mano, comiencen a reparar aquellos lugares que necesitan recargar la energía, que están bajo el mínimo esfuerzo.

Todos acuden a los lugares principales. El cerebro descansa en un movimiento de quietud. La mente se deja los pensamientos encima de la mesa. El corazón baja su ritmo, la sangre circula más despacio, Los brazos y piernas se sitúan a ambos lados del cuerpo en posición de reposo.

La cabeza se apoya en la almohada, los pies se colocan de lado y fuera del suelo, las manos se cierran o quedan en una posición donde los dedos descienden hacia ese suelo que supone cualquier colchón donde descansar.

La vida se torna noche, los ojos no paran de mirar, pero las cortinas han quedado cerradas y el velo impide que la luz exterior pueda hacer mover esas lentes. Cualquier movimiento en sus proximidades no es observado al dejar que su movimiento se aquiete.

Los oídos quedan en alerta, al igual que el tacto. Son los grandes protectores de toda esa masa que compone nuestro cuerpo. Ellos no preguntan, solo responden. Ellos no piensan, solo actúan. Ellos en definitiva son los que reaccionan ante cualquier ataque exterior que no corresponda en cualquier momento de uno de tantos descansos.

Transmutar es la fase que sobreviene al sueño. Aquí dejamos sueños que no queremos en la cuneta de nuestra mente. Aquí dormimos odios que se alojaron en unos minutos antes. Aquí despejamos aquello que nos llevaba el dolor a la cabeza, o a cualquier parte de nuestro cuerpo.

Transmutar son los cambios que suceden a aquellos miedos o inseguridades, a aquellos pensamientos que no podemos quitar de su caudal, a aquellos juicios que nos consideran inservibles. Todo envuelto en el descanso de unas horas que nos ayudan también a recargar aquellos programas que se habían saturado.

Ahora termino transmutando estas líneas por aquellas que antes de dormir escribí y que ahora siento que han sido limpiadas y descansadas en la misma hoja en blanco que volví nuevamente a escribir.

Miguel José

 

Por Miguel José - 18 de Septiembre, 2007, 22:18, Categoría: MI Despertar
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MI DESPERTAR - 16.9.2007

Hoy es un día nuevo, un día más que mi cuerpo humano ha decidido regalarme.

 Es un presente precioso el poder abrir de nuevo los ojos y ver el paisaje que la noche anterior quedó grabado en la retina de mis ojos, en aquel recuerdo que hoy es pasado y que ayer era presente.

 Sentado en la cama, mi primer pensamiento es agradecer a todos los órganos que componen mi cuerpo por dentro, hayan decidido que hoy voy a vivir un nuevo amanecer, un nuevo levantar de la cama, un nuevo desayuno, un nuevo paseo, una nueva comida, un nuevo momento para compartir con los amigos, con los compañeros, con mi pareja.

 Todos los días que recibimos, que vamos guardando en el disco duro de la experiencia, nos enseñan a esperar que en cualquier momento algo puede cambiar y dejamos este plano, este lugar que creemos eterno. Es el paso de sedentarios a nómadas del camino.

 No hay nada eterno, nada que sea para siempre, nada que sea siempre lo mismo. Lo que nos hace caminar por estas avenidas de nuestra existencia humana son los cambios, los instantes en que algo nuevo sustituye a lo anterior. Cuando muere el que era para hacer nacer al que ahora es.

 Recibimos los regalos de cada cambio, de cada giro de rumbo, de una experiencia distinta, de un lugar que no conocíamos. Pasamos etapas que hemos diseñado en el cajón de aquellos pensamientos que se crearon en un sueño, en un flash de intuición, en un momento de pasión.

 En definitiva, los caminantes, los buscadores, los inmovilistas, los humanos todos ellos, conocen a otras personas que han tenido problemas, que les ha cambiado lo que llamamos vida de la noche a la mañana. Incluso nuestros amigos cercanos han cambiado sin darles tiempo a recoger todo lo material.

 El perdonar, el dar las gracias, el bendecir situaciones que no entendemos cuando se producen, es lo que no sentimos en un mundo en donde lo material, la necesidad de disfrutar de todo lo que está en nuestro alrededor, nos hace depender de ello sin ver que son cosas de las que podemos prescindir.

 Un giro en uno de los recodos del camino nos hace marcharnos del lugar donde estábamos asentados. Una guerra, un terremoto, un simple hecho que consideramos duro, nos deja en un nuevo horizonte.

 No somos conscientes de nada, vivimos en un mundo opaco porque todo lo que nos rodea ha ido impregnando en nosotros la necesidad de ser más poderosos, de ser más ricos, de tener más amigos, de conseguir prestigio. De que la personalidad sea lo importante.

 Las palabras muchas veces pueden no entenderse. Las vivencia también nos pueden engañar, el ego es el jefe hecho dueño a través de los engaños y de que nuestro entorno nos va acomodando en todo aquello que no nos crea problemas.

 Cuando cambiamos la visión, cuando la intuición nos convierte en adivinos, cuando sentimos desde el corazón las cosas como algo superfluo, algo que está ahí para disfrutar de ello, pero que pasado el tiempo, no nos pertenece, es cuando podemos comenzar a vivir, a caminar sin estar atado a nada ni a nadie.

 La soledad que creemos dañina es la sinceridad de un corazón que había sido oscurecido por una mente al servicio del ego. Eso que dentro de nosotros nos hace convertirnos en tacaños, duros, sin corazón, sin conciencia.

 No es que el juzgar sobre todo esto me haga ser mejor que nadie. Todos somos iguales, vivimos los momentos según nos convengan las enseñanzas que tengamos que conocer. Lo importante de todo esto es darnos cuenta, observar todo esto y cambiarlo si así sentimos en nuestro interior que lo que el momento, el lugar o las circunstancias nos llegan muy dentro, entonces estaremos viviendo en el camino de la verdad, de nuestra verdad.

 Gracias por un día más en que mi despertar contribuye a regalar estas palabras al viento, al universo, a todos aquellos que caminando por Internet han hecho una parada para pasar unos minutos ante esta reflexión. Gracias a todos por estar al otro lado…..

 Seguimos un camino donde nos vamos conociendo y olvidando, donde la experiencia de cada encuentro abre una página en el libro de nuestra vida. Libro que compone la biblioteca de la sabiduría y el conocimiento de muchas vidas.

                                                                                                                     Miguel José

Por Miguel José - 16 de Septiembre, 2007, 17:21, Categoría: MI Despertar
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MI DESPERTAR - 15.9.2007

En un lugar de la mancha, de cuyo nombre aún puedo acordarme, se abre una mañana con un Sol picante, escondido entre nubes, y entre pequeños montes que delimitan una ciudad llamada Valdepeñas. 

Al llegar al lugar nos vemos en la alfombra de asfalto rodeados de viñas, con sus uvas esperando el momento en que unas manos las transporten al lugar donde su jugo servirá para comenzar el proceso de un líquido que al fermentar se denomina vino.

 El pueblo está situado en la Mancha, justo en el corazón de los caminos que Don Quijote, un hidalgo caballero, junto a Sancho Panza, su escudero transitaban por estos lugares en busca de monstruos y damas.

 Al entrar por las calles de la ciudad por excelencia cuna de los mejores vinos de esta tierra, nos encontramos casas de dos alturas, incluso tres. Es una ciudad expandida hacia los lados, no hacia el cielo.

 Los caminantes pasean lentamente por una ciudad tranquila. Son calles largas llenas de portales a ambos lados, casas de dos o tres plantas. Calles más largas y estrechas en el centro, cortas y más anchas en las afueras.

 La visita es de dos días, de dos mañanas y una noche, de treinta y seis horas en las que ver todo lo importante no es primordial. Sentir esta ciudad es observar la tranquilidad que unos seres pueden enseñar, la amabilidad de aquellos que sienten con orgullo la ciudadanía de tan preciada villa.

 El vino es parte importante de su cultura, junto a la historia de unos edificios de otra época, de un nacer a la vida junto a una Iglesia, de unas pocas calles que fueron quedando en el centro al crecer aquellos que sentían quedarse en el lugar donde nacieron.

 El pequeño movimiento de sus habitantes contrasta con el silencio que no tienen las grandes ciudades. Sus calles largas de casitas bajas, dejan paso a la luz, a esos amaneceres donde el Sol reparte por igual a todos su espléndida figura, su calor intenso, su color dorado.

 Al observar los edificios de tan corta altura observamos que el vértigo de esas grandes ciudades donde la altura es sinónimo de grandeza, contrasta con la sencillez de unos pocos habitantes durmiendo en la tranquilidad de unos pocos. La gran ciudad esconde en poco espacio más cantidad de seres que, en diferentes alturas, viven los mismos momentos, el mismo aire, la misma lluvia, el mismo calor y el mismo frío.

 Aquí el frío está más cercano al suelo, como el calor y su luz. Los paseos largos hacen salirte de sus calles. De esa única avenida. Los días de luna llena, la luz entra perfectamente en los patios de las casas, en las pocas y los parques parecen mas grandes.

 Los días de lluvia, el calor del verano o la niebla de algún otoño o invierno, dejan vacías sus calles, el tránsito es menor, el caudal de vida parece desaparecer. Las arterias de este lugar por donde paseaban aquellos caballeros hidalgos, cuan menester procedía en su época, ahora dejan paso a los turismos que en pequeña medida, asaltan sus calles en los días y en las noches, con sus luces en las noches oscuras.

 El paseo ha sido sencillo, el olor de las flores de los parques, de los verdes campos, de una tierra roja, deja en nuestro recuerdo el haber conocido un territorio pequeño, en una tierra donde cada pueblo, cada ciudad, cada provincia tiene una manera sincera de completar su camino.

  

Miguel José

Por Miguel José - 15 de Septiembre, 2007, 16:21, Categoría: MI Despertar
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CARTA A UNA MADRE

Era un mediodía caluroso de un mes del tardío otoño en la ciudad de Elche. Recuerdo que así fue la primera vez que la conocí, bajando una rampa de color verde en el centro de jardinería Amorós. El cruce de miradas de aquel día me dejó la sorpresa de ver una persona excelente, pero aún no lo sabía. Solo un beso en la mejilla me hizo encontrar unos ojos graciosos. Más tarde comprendería la sinceridad que llevaba en ellos.

 

No se que me pasa, pero veo el resto de la hoja vacía y son tantos los sentimientos que deseo plasmar en estas líneas que podría empezar por el recibimiento que descubrí al llegar a su casa recién operado, cuando mi lucha por comenzar la recuperación tocaba suelo ilicitano y de la mano de su hija nos daba la bienvenida a una experiencia nueva que abría el telón de una convivencia inesperada en un primero de julio del año 2007, el mismo número de su móvil dentro de la organización Amorós.

 

Los momentos en que siento que la chica que me acompaña es una semilla que sembró a fuerza de lucha y paciencia, una de las cuatro semillas que germinaron en el jardín que todos los días regaba con el sudor, con su entrega, con su corazón herido, con esa fuerza que la mujer que lleva dentro la sigue aupando al número uno de las listas de la madre mas querida.

 

Durante estos casi dos meses que llevo disfrutando del regalo que supone vivir todos los días con su hija, he tenido muchas ocasiones de coincidir y disfrutar de momentos inolvidables, de comidas y paseos donde sus recuerdos y su manera de cocinar han llena