MI DESPERTAR - 10.2.2010

Publicado en Mi Despertar el 10 de Febrero, 2010, 8:27 por Miguel José

Estamos cerca del Universo, abriendo la puerta que las luciérnagas iluminan para encontrar esa lluvia de estrellas que nos hace amanecer gustando todo, sabiendo todo, amando todo, como si fuera un sueño en el calor que un nuevo día inspira en el cielo azul que compone el escenario donde hay que salir a bailar los pensamientos, donde encontramos la soledad entre quiénes nos rodean, donde sabemos que estamos completos cuando nos vemos en el espejo de quiénes viajan en el mismo vagón o bajando la escalera contraria.

Ando por los pasillos y encuentro caras diferentes, rostros acostumbrados a dormir mientras caminan a su lugar donde encontrarán nuevas aventuras, sigo de cerca las palabras de quiénes hablan más alto, de quiénes piensan más despiertos, de muchachos y muchachas entonando el cartel de jóvenes en su primera experiencia dentro del mundo de los mayores, un signo de que ha comenzado el viaje a ninguna parte para llegar a la madurez completa que nunca termina, que continúa en los miles de vidas que hagamos valer en nuestro descubrir que somos un dios en el templo de la humanidad.

Un ácontecimiento en lo que no se puede decir tiempo ni lugar hizo que un Dios se dividiera en millones de partes, dejó que cada una de ellas experimentara lo que él deseaba hacer pero que no podía sino se descomponía en espejos que le hicieran llegar a encontrarse en el mismo momento en que toda aquella escena tomó colores, se dibujaron los mapas de lo que la vida consiste, una vida en que todo es lo que hace mover la nada, no son opuestos sino completos, son la realidad de cada verdad en el mirador desde donde puedo ver la montaña y el mar, el desierto y la luna, la marea y la calma.

Es el lugar adecuado desde donde poder ver el infinito, lo más lejos de cuanto nos podamos imaginar con la mente divina que llevamos incorporada de serie, sin necesidad de encender los faros halógenos que nos hagan divisar mas lejos, pero con la mirada que no se encierra en los ojos, ni unas palabras que se vuelcan por los labios, ni tan solo un disfrutar desde el completo cuerpo que nos ha sido entregado para poder viajar en los límites que construímos desde que llegamos a este contexto de una vida que nos hace alunizar contra todo lo que en realidad no existe y es nuestra propia ficción que llevamos a la pantalla de nuestro cine.

Y así ganamos el oscar, una estatuilla que no encontramos físicamente en las estanterías donde se acumulan los títulos y viajes que nos encuentran en el vacío existencial de no ser nada, de poder morir en un instante sin que podamos decir que ahora no es el momento, sin que nadie nos diga cuando vamos a cambiar de vía, ni tan solo cuando aquel problema nos va a llegar, fortuna y miseria que se van transformando en la luz que nos hace adentrarnos en la soledad de nuestro interior, en el viaje que en realidad estábamos esperando para encontrar estas palabras que ahora puedo compartir con quién esté despierto, aunque no entienda nada, porque en realidad todos nos despertamos cuando una puerta se cierra de golpe y nuestra emoción surge sin encontrar color a nuestras palabras.

Gracias,

Miguel José

MI DESPERTAR - 9.2.2010

Publicado en Mi Despertar el 9 de Febrero, 2010, 8:37 por Miguel José Carbajosa Gómez

Cuando todo se derrumba se acaba la esperanza, se recibe al miedo, se espera a encontrar de nuevo una salida, se espera a que llegue la calma y se comienza a revisar todo el contenido del disco duro para evitar llegar al colapso, a la desesperación por no haber podido solucionar lo que al final ha llegado a ser una llave más para el futuro, una nueva oportunidad para volver a reconstruir nuestra vida, nuestro futuro.

Aquí entre los cascotes de unos pensamientos que han derribado los muros más sólidos que componían el habitáculo desde donde podía ver el trocito de mundo que me correspondía, veo la amplitud del exterior, de lo que me perdía por no asomarme a la pequeña ventana que invadía la luz que dejaba esconder tras la persiana que me salvaba de aquellas miradas que ahora siento están ahí para ayudarme, para salir de entre todo este amasijo de cosas que ya no me sirven.

Se rompieron las cañerías de este edificio, se rompieron los muebles que a diario me servían de refugio para acercarme a otro día más sin sentido, para dejarme llevar por el río interno de debilidades, de ensoñaciones que me hacían ver un mundo perfecto, un futuro sin problemas y sin engaños, un camino que no quería pisar, simplemente dejarme acariciar por esa bella película que se representaba cada vez que me acechaba el miedo, la angustia, el terror, la oscuridad.

Veo las calles libres, las aceras tranquilas para poder encender mis pasos sin las ropas que ya no encuentro, con la mirada al frente sin esperar nada, sin conocer a nadie, sin encender ninguna luz porque aquí ya existe encendida con el amanecer de cada mañana.

Escucho los murmullos que me acercan a quiénes me miran sin entender, a los que pasan sin mirarme, a los que se marcharon antes de que el edificio de mi vida se cayera, a quiénes han visto este desastre y no han podido avisarme porque yo no los escuchaba, porque yo no estaba cerca de sus corazones en la lejanía de aquellas pajas mentales en que se convertían mis días y mis largas noches.

Muero para vivir, dejo de entender que vivo para morir, y empiezo de descargar las pesadas cargas que me retenían en la espera de poder llevarlas, alejo de mí aquellos miedos que ahora me asustan menos, los terrores que son silencios en la brisa limpia de esta aire que atrapa mis cabellos para volver nuevamente a la realidad, a la tierra, a pisar con firmeza desde la calma y tranquilidad de saber que estoy naciendo en este preciso instante.

Miguel José

MI DESPERTAR - 8.2.2010

Publicado en Mi Despertar el 8 de Febrero, 2010, 8:31 por Miguel José

La amistad se acerca por el camino que lleva desde la inocencia a la sinceridad, lugar en donde se juntan los caminos que hacen de ella el fácil destino desde el que poder mirar las escenas comentando los juicios que nos hacen llegar hasta los límites de lo difícil, de los juegos en que nos encontramos cada vez que no sabemos como dar marcha atrás, como poder hacer entender que hay reglas que aún no conocía y que hoy me hacen darme cuenta del camino aprendido.

Muralla que se levanta frente al viento en los momentos en que la conciencia abre nuevas puertas para acceder a ellas desde el amigo, la voz que nos llama en los instantes en que decrecemos, en las cenas y comidas que comprendemos han de llevarnos hasta el gran día en que podamos devolver al mundo las citas y traviesuras que hemos podido cometer para darnos cuenta de nuestra imperfección, de esos mandos que no sabemos manejar con la soltura con la que llegamos a la edad de plata.

Ahora es hora de cenar, de encontrar en la mesa la mirada que hace días esperaba, la ilusión de poder esconderme tras las velas de esta noche donde puedo entender porqué pasaron tantos humanos a mi alrededor, porque fuimos tan lejos en las conquistas que dejamos a medias en aquellos vasos llenor de un licor con sabor amargo, en los hielos que han derretido aquellas llamadas que manteníamos colgados de un teléfono que ya no existe entre los lazos de un amor que ha dejado de existir entre nosotros.

Llegamos al final para dar la vuelta y comenzar por el principio, para irnos de paseo por los parques y jardines que la gran ciudad cuida y amamanta para respirar a pleno pulmón dentro de una urna de humo y asfalto, en las laderas de aquellos montes por donde los vaqueros llevaban con su palo en alto la cuadrilla de animales que debían dejar de pastar para devolver al tiempo aquello que habían podido engendrar en los movimientos de sus bocas rellenas de un verde claro que había llegado hasta nuestro vientre.

Te llamo desde el corazón sabiendo que aún estas vivo, que aún escuchas mis lágrimas caer por el contorno de unos labios que dicen tu nombre, que encuentran en las fotos que ya no existen aquellas noches en donde posábamos para encontrar la juventud, para vivirla en toda su plenitud encontrando los pequeños amores que fueron grandes cuando pasaron, mirando a las chicas que escondían sus pensamientos en los rostros de chiquillas que andaban con las faldas envueltas en los besos que nos dejaban en la oscuridad de muchos portales.

Han pasado años pero no vidas, han pasado historias pero no tiempos, la frase es llamativa cuando escucho los nombres de quiénes fundamos la primera generación de muchachos y muchachas y que ahora estamos dejando de gobernar este mundo para que los de atrás vuelvan a cometer los mismos errores, las mismas desidias, las numerosas grandezas que todos hemos encontrado en estas espinas de una corona que en realidad no es nuestra, sino de quiénes no han aprendido aún la lección, esa que no se estudia sino a la que se despierta en una mañana fría o caliente donde la luz nos ciega para encontrar el faro que nos alumbrará siempre por los siglos de los siglos.

Namaste.

Miguel José

MI DESPERTAR - 6.2.2010

Publicado en Mi Despertar el 6 de Febrero, 2010, 10:34 por Miguel José

Dando vueltas amanecía con los ojos sin abrir, eran las siete de la mañana de un día oscuro bajo nubes, aún el Sol no había levantado a las estrellas para que iniciaran su marcha a un nuevo cielo, y los pajarillos ya estaban de vuelta de su primera excursión a su alimento, a desperezar las alas tras una noche donde su calor les mantenía sumergidos en el silencio.

Antes de que mis pies llegaran al suelo me encontré con mi cuerpo, escuche como los sonidos de los huesos indicaban que habían estado en una posición que ahora cambiaba, la banda de este esqueleto comenzaba a funcionar de una forma perfecta, esperando las órdenes de quién a través de los emails internos pudiera darles la noción de su trabajo, mucho antes de que yo naciera, de que pudiera haberme acostumbrado a ponerme de pie y levantarme.

Nacía un nuevo concepto en mi conciencia, la que está escondida cuando mi mente y mi ego se enzarzan a querer llevar el control, cuando el ego consigue con su comportamiento acceder a los mandos aparace la mente para trabajarse con sus actualizaciones y actos ya consensuados por la experiencia de los años hacen que se ponga al frente de la unidad central que mueve toda la grandiosa maquinaria que constituye un ser humano por dentro.

Y aquí estoy, escuchando desde mi sencilla observación los mandatos que pasan por los pensamientos, lo que mis manos hacen sin que les haya dicho nada, se colocan en mi cabeza y rascan mis cabellos, después los brazos se estiran hacia los lados y vuelve a crujir los músculos y huesos en un relaj que siento sin saber quién ha dado la orden de esa postura, me inclino hacia adelante y mis pasos me llevan al lugar que he decidido pero mis ojos van buscando algo que no recuerdo haberlo pensado, y así mi mente ya está trabajando intensamente para que pueda comenzar un nuevo día.

Me alegra contaros esto, porque es algo que hacemos sin saber quien nos coloca en el baño, en el vestidor frente a los trajes, en el juego con el cepillo de dientes, en la habitación donde íbamos para ...... ¿a qué venía yo...? un olvido que ha sucedido porque otros pensamientos se empujaban para entrar por la pantalla desde la que consigo ver el sentido a lo que hago, y claro, alguno ha empujado más de la cuenta o quizás otro ha sido más listo y me encontraba buscando el yogourt en el armario de la habitación donde solo están los calcetines.

Es una maravilla estar dentro de mi cuerpo, disfrutar de los sentidos que me acercan a poder tocar, oler todo lo que llega a mi nariz, gustar sabores que encienden o apagan momentos que me acercan a esta taza de té, con un polvillo que hace del sabor un dulce refresco en el calor de una mañana de febrero desde los cristales que me envuelven cada día en la casa de mis sueños, reflejando en el ancho mar la figura que todos los días aparece de nuevo por la puerta de este camino que se abre de par en par para compartir un instante de placer entre todos, en el todo, disfrutando en la felicidad de que no existe la muerte para este alma que os envía amor, paz y sinceridad.

Un saludo, o como digo muchas veces, Namaste.

Miguel José

MI DESPERTAR - 5.2.2010

Publicado en Mi Despertar el 5 de Febrero, 2010, 9:02 por Miguel José

Me pido perdón por juzgar a los demás, por invertir mi tiempo en querer compararme con quiénes entendía que me hacían daño, por los seres que han pasado por mi vida en la que he llegado a confundirles con el propio demonio que en realidad son los miedos de mi propia existencia, de la experiencia donde los años amanecían grises, sin colores en los arco iris, sin luces en las expléndidas escapadas de aquellos momentos en que todo se derrumbaba.

Pido perdón por el daño que he causado, sabiendo que era necesario para quiénes lo recibieron, así pueden completar su experiencia y yo la mía, pero es cierto que no lo hice con la maldad de quien no tiene corazón, sino del que no lo escucha, del que se hace sensible a todo lo que nos rodea y actúa en una obra distinta, en un escenario desde el cual puede caer al abismo de sentirse distinto, diferente, mejor, peor, guapo o feo, al precipicio sin fondo donde volamos hasta llegar a algo que no nos deja avanzar más.

Es en plena caída donde nos damos cuenta que no hay marcha atrás, que avanzamos sin dejar el rastro que nos haga poder volver, que nos lanzamos a un camino desde el cual solo salen nuevos caminos, desde la frente de unos pensamientos donde se van cociendo en el rumiar de cada silencio, en donde al parar nos damos cuenta del peso inmenso que ha quedado sujetado por el suelo que ahora ya no nos pertenece, porque sus verdaderos dueños no se han hecho cargo de ellos.

Soy libre desde el mismo momento en que cerré la puerta, en que dejé aquellos lugares desde los cuales veía mi reino, desde que descendí a los infiernos que no eran mas que mis propias oscuridades, el revuelto de un caldo que fui cocinando lentamente a lo largo de los años que la vida me ha regalado, para encender la luz de estos nuevos caminos que ahora la vida vuelve a regalarme, porque todo son regalos, todo es levantarnos después de cada caída, para seguir con la misma fuerza con la que llegamos.

Ahora comienza un nuevo párrafo desde el que poder animar a quiénes estén en el abismo a que den un paso adelante, a que vean que aquello no es el fin, sino el principio de algo que no conocen, de los minutos que nos separan de una nueva aventura pudiendo entrar en la guaridad de nuestro propio lobo que nos espera para devorarnos sino somos capaces de caminar hacia él de forma decidida para encontrar la verdadera esencia que nos compone, que nos ilumina cuando la oscuridad nos empapa en cualquier instante en que nos quedamos dormidos.

Sal a la vida, que te está esperando con sus mejores galas, que está despierta para que puedas encontrar tu verdadero instinto desde el que poder continuar mejorando la calidad de una vida que nos compromete a ser felices, a dejarnos disfrutar de las aventuras que en cada situación los problemas pueden llevarnos a resolver las etapas que nos llevan a la madurez humana, al equilibrio desde el que poder no juzgar, poder ver a los demás como maestros y no como enemigos, porque somos mienbros de un mismo equipo no de ningún ejército pues las únicas batallas las libramos con nosotros mismos y el amor es lo que compartimos en la paz de nuestra vida con los demás.

Namaste.

Miguel José